9 abr 2011

Presos (II)

Ya hace unos meses dejé anotadas por AQUÍ algunas de las cosas que había oído y aprendido en una charla que dieron, entre otros, Amadeu Casellas y Manuel Pinteño.

La semana pasada tuve la oportunidad de ir a una serie de conferencias celebradas en la UAM también relacionadas con este tema: "I Jornada - Cárcel y Salud".
No es que tenga un interés especial en el sistema penitenciario ni piense trabajar con presos en el futuro; pero es un mundo del que no sé absolutamente nada, y eso sí que me llama la atención. Realidades como el mundo de la prostitución o el mundo de los presos están presentes y perfectamente insertados en nuestra sociedad; todos sabemos que existen pero casi nadie sabe realmente nada sobre ellos.

La única realidad que conocemos es la que hemos vivido. Nuestros mundos, el mundo de cada cual, no tiene más de 20, 40, 60 u 80 años. Y una limitación geográfica bastante importante, con toda probabilidad. Por eso es tan importante no dar nunca nada por sentado y darse cuenta de que Nada ha sido, será y ni siquiera es siempre "así". Aunque "así" sea la única presentación que haya tenido en nuestro mundo personal, en nuestra vida: el único mundo que conocemos.

Dicho esto, me centraré en el tema de la cárcel. En la página de la Jornada que he nombrado vienen documentos, presentaciones y transcripciones de prácticamente todas las charlas, así que no tiene sentido que transcriba aquí mis apuntes. Me limitaré a exponer sólo algunas de las cosas que me resultaron más llamativas o los puntos en los que piense que todo el mundo debería pararse a reflexionar. Iré de un tema a otro sin establecer muchas conexiones, pero no quiero extenderme en exceso. No es un post literario. Es un post de divulgación.


Para empezar, un poco de contexto histórico. La cárcel no ha existido desde siempre, ni mucho menos. Tal y como la conocemos ahora, es decir, como una pena en sí misma y no como un instrumento de contención, esto es, un lugar eventual en el que encerrar a la gente antes de la celebración del juicio que los condenase al castigo que les correspondiera, sólo lleva dos siglos y medio: desde la Ilustración. Dado que en el siglo XVIII se empezó a valorar la libertad, su privación empezó a parecer una justa respuesta social para conductas "desviadas". Nos encontramos con una universalización de las penas para todos los delitos, con lo que comportamientos totalmente distintos pueden tener exactamente las mismas consecuencias: equis años de cárcel.

Seguro que ya lo sabemos todos, pero nunca está de más aportar datos estadísticos concretos: 1/3 de la población reclusa pertenecen a entornos de pobreza y exclusión social. Ojo aquí, no confundir a los "reclusos" con los "delincuentes". Porque se detiene allá donde se mira, se investiga aquéllo que se detiene, y se juzga lo que se investiga... ergo allá donde no se mira, nunca llegará a ser juzgado. Supongo que no es necesario que ponga ejemplos de delitos y delincuentes impunes.

Un par de estudios sociológicos "desde dentro", dando voz a los propios presos:

  • "Mil voces presas", de Pedro José Cabrera y Julián Carlos Ríos. (1998)
  • "Mirando al abismo: el régimen cerrado", de Pedro José Cabrera y Julián Carlos Ríos. (2002)
  • "Andar 1 km. en línea recta: La cárcel del siglo XXI que vive el preso", Manuel Gallego. (2010)
El régimen cerrado, de aislamiento, una medida que rompe con una de las dimensiones básicas del ser humano: la social, actualmente en España puede durar TODA la condena. Dándose así barbaridades como casos de personas que han estado 10, 15 o incluso más años en módulos de aislamiento. 
(En Brasil, por ejemplo, se está discutiendo actualmente si poner un límite máximo de 1 ó 2 años.)

La prisión es el "desagüe" de los problemas reales no resueltos en ámbitos sociales. 
El sistema penitenciario ha sustituido el diálogo por el interrogatorio, donde cada miembro del "teatro" juega su papel (el fiscal que pide más años de la cuenta, mantiene acusaciones falsas o no sostenibles, no demostrables; el abogado que se acoge a su derecho a mentir, ataca a la víctima para quitarle credibilidad, etc.).

Una propuesta que ha surgido como alternativa es la llamada "justicia restaurativa" (pinchar para ver el artículo de Wikipedia). En la mayoría de los casos en los que se ha llevado a la práctica, han funcionado; ya que la víctima, la mayoría de las veces, lo que más necesita es una explicación, un porqué; y el infractor, en más de la mitad de los casos, a posteiori empatiza con la víctima y querría poder disculparse pero no tiene la posibilidad en todo el proceso penal.

Un par de ejemplos: 
  • Una señora mayor a la que ya le habían dado varios tirones de bolso y tenía miedo a salir a la calle. La llevaron a ver a uno de los ladrones que le había robado, y al tenerla delante, el hombre se iba hundiendo en la silla por la vergüenza "Lo siento, señora, usted que podría ser mi abuela y yo..." mientras la señora iba dejando de sentirse tan intimidada como al principio.
  • Un hombre al que atracaron y apuñalaron cuando estaba sacando dinero del cajero. Condenaron al atracador a 9 años en la cárcel. Independientemente de eso, éste se comprometió a pasarle a la víctima su sueldo íntegro durante 2 años, además de entrar en un programa de rehabilitación para toxicómanos (el atraco se había debido a que necesitaba dinero para drogarse). Visto esto, el apuñalado pidió el indulto del atracador ("¿de qué me sirve a mí que estés durante 9 años en la cárcel?").
Por supuesto que no es un método infalible que se pueda aplicar en todos los casos, ¿y qué? Para empezar, la mayoría de los presos no están en las cárceles por delitos de sangre, que probablemente serían los más polémicos.

Un dato curioso al respecto: el miedo en este país. Los españoles, a pesar de ser los ciudadanos europeos que menos robos hemos sufrido, somos los que más miedo tenemos a ser víctimas de ellos. Una de las causas es que se ha estudiado que en los últimos 6 años, las noticias e sucesos abriendo portada en los telediarios, en las tertulias, en la televisión y en los medios en general, se ha multiplicado exponencialmente. Lógicamente esto aumenta muchísimo la sensación de inseguridad en el imaginario colectivo.

Desmintiendo un mito: "el sistema penal español es blando".
  • Desde 1995 no existen mecanismos reductores de condena.
  • Tenemos el número de presos más alto de toda Europa, en relación a la población (70.000). Es el país con menor número de delitos / población general, pero mayor número de presos / población general.
  • En parte, esa imagen se debe a la lentitud del sistema judicial: dilación en la ejecución de las sentencias.
  • Por otra parte, la opacidad del sistema tampoco ayuda mucho. Los jueces tienen prohibido hablar y expresarse por otra vía que no sea a través de la sentencia, o bien el Consejo Judicial. Que un juez no salga a explicar que en un caso X que ha tenido muchísima repercusión mediática no ha condenado a Fulanito porque no había pruebas concluyentes contra él, aunque la mayor parte de la población televidente esté convencida de que es culpable, aumenta la indignación de la gente. Parece que nadie recuerda lo que es la presunción de inocencia, por muy poco que a veces nos pueda gustar.

"En la cárcel no se viven 365 días al años; se viven 365 veces un día."

Riesgo de suicidio:
- Población general: 0,005
- Población reclusa: 0,2

Los presos están divididos en 3 grados:
  • Grado I: los "peligrosos", son el 2-3%.
  • Grado II: la mayoría, 70%.
  • Grado III: 20-30% que pueden salir un poco, con permisos.
El sistema sanitario penitenciario no depende del Ministerio de Salud, sino del Ministerio del Interior.

Masificación y sobresaturación: hay 70 cárceles en toda España, y 3 hospitales penitenciarios psiquiátricos.

30% de los presos están por delito de tráfico de drogas. "Tráfico de drogas" no significa necesariamente ser un gran narcotraficante. Puede ser perfectamente la mula que viene con la carga de cocaína metida en alguna parte de su cuerpo, y que haya sido víctima de un chivatazo de los mismos que le habían encargado el trabajo para distraer la atención de los agentes e introducir cargamentos realmente importantes por otro lado.


[No voy a poder terminar hoy y tampoco quiero dejar un post kilométrico, así que pospondré el régimen FIES y los módulos de aislamiento para otra ocasión.]


2 comentarios:

Alberto dijo...

En mi último año de Nerja llevé a una amiga criminóloga (no tipo CSI, sino de derecho) que explicó esto que tú dices aquí a un grupo de 2º de bachillerato. Empezamos a oír los argumentos que tú dices "es que la gente sale al día siguiente, es que no le hacen nada..." cuando la criminóloga le presenta los datos reales, la reacción de algunos de mis alumnos... "eso no puede ser verdad, porque nadie que yo conozca dice eso, y en la tele dicen que.... "

Descorazonador.

Saludos, Iderina.

Iderina dijo...

Bueno, lo más importante no es que reaccionaran diciendo eso, sino si salieron de la charla con la mente algo más abierta. Por ejemplo que se plantearan la remota posibilidad de que:

1: El mundo NO se reduce a lo que tú conoces.
2: Lo que sale en la tele, cuando no es mentira, es una parte tan, tan, tan ínfima y/o distorsionada de la realidad que casi puede ser preferible no conocerlo.

Ains, a veces lo más difícil no es educar sino "deseducar" la mala educación... ¿no?

Saludos.