19 jul 2010

Privatizando playas (en sueños)

He soñado que en las enormes playas de un pueblo que debía ser el mío, aunque era mayor que en la realidad, plantaban césped. Sólo en la mitad más cercana a la orilla.
Césped muy verde como el de los campos de golf, y muy suave como el que sólo crece en zonas bastante más septentrionales que mi pueblo.

Entre el césped y la arena había un muro largo como la misma playa, y lo suficientemente alto como para que fuera imposible de saltar. Un muro liso y de plástico transparente, que nos permitía ver lo que había al otro lado.

El acceso al mar se permitía por 5€, pasando por unas puertas en las que había vigilantes (o taquilleros).

Y yo tenía la esperanza de que las calitas vírgenes a las que suelo ir en bicicleta aún no hubieran sido invadidas por el imparable proceso de la privatización.

1 comentario:

Alberto dijo...

Si no hubiera Ley de Costas tu sueño se habría hecho realidad. Pero no echemos las campanas al vuelo, si no llega a venir la crisis cuando no hubiera quedado ni un palmo por edificar, habrían pedido la privatización de la arena. Y a construir sobre las olas.