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17 feb 2012

Israel y Palestina (II)

Hebrón

Hebrón, con más de 160.000 habitantes, es la ciudad más poblada de Cisjordania. Es uno de los ejemplos más significativos como lugares de tensión del conflicto palestino-israelí, debido entre otras cosas a la presencia de asentamientos israelíes tanto en los alrededores (Kiryat Arba) como en la misma ciudad. Es una ciudad de importancia histórica y religiosa tanto para los judíos como para los cristianos y los musulmanes, ya que en ella se encuentra la llamada "Tumba de los Patriarcas".

La ciudad fue dividida en dos partes en 1997: H1 y H2. H1, poblada por 120.000 ciudadanos palestinos, quedó bajo control de la autoridad palestina; y H2, poblada por 30.000 palestinos, bajo mandado israelí. En H2 encontramos a día de hoy un asentamiento de unos 500 judíos, protegidos por cerca de 5.000 soldados israelíes. En esta parte de la ciudad, los derechos civiles de los ciudadanos palestinos no se respetan de manera sistemática, casi "por norma".

Para empezar, H2 está separada de H1 por medio de "checkpoints" o sencillamente muros de hormigón que nos podemos ir encontrando mientras caminamos por H1.

Uno de los checkpoints (puestos de control) que separan H1 de H2.


Muro de hormigón que separa una de muchas calles entre H1 y H2. 

Cada vez que alguien quiere pasar por uno de esos checkpoints tiene que ir debidamente documentado, y aún así puede tener problemas.
En nuestro caso, al ser un grupo mayoritariamente internacional, no nos pusieron ninguna pega para acceder (a lo largo de mi estancia allí me di cuenta de la preocupación que tienen, tanto israelíes como palestinos, por su "imagen" en el mundo exterior), aunque aún así luego había calles por las que estaba estrictamente prohibido pasar para todo aquél que no fuese judío o israelí.

Nada más entrar vimos esta calle desolada. Antes era una calle llena de comercios, que a día de hoy han sido cerrados. Esto es algo que ha sucedido no sólo con los comercios de la zona H2, sino también con aquéllos de H1 que se encontraban "demasiado" cerca del asentamiento israelí.

Calle desierta en H2 nada más cruzar uno de los checkpoints desde H1.


Comercios cerrados.

H1, antiguo mercado de pollos. Al fondo, pared de hormigón que separa H1 de H2.

En H2, por ejemplo, los ciudadanos palestinos tienen prohibido utilizar cualquier tipo de vehículos. Uno de los coordinadores del workcamp, que anteriormente había estado trabajando en esta zona de Hebrón nos contó que en ocasiones, cuando no hay mucha gente presente, había presenciado intentos de atropellos intencionados (por un colono concreto, no es que fuera una "práctica habitual"; pero sí quedaba impune). La presencia militar, omnipresente en todo este país, aquí se hacía aún más evidente.


Otro problema son las expropiaciones de tierra que se han producido. Los ciudadanos palestinos tienen la posibilidad de acceder a sus terrenos sólo una o dos veces al año, siendo así evidentemente imposible cultivar o utilizarlas para nada. En ocasiones han intentado colarse a través de agujeros, pero las cámaras de vigilancia hacen que no sea una práctica muy recomendable. Sí que ha habido, en cambio, colonos judíos que se han colado para cortar árboles plantados en esta tierra o causar otro tipo de destrozos; quedando nuevamente impunes.

Terrenos de ciudadanos palestinos vallados y cercados.
En ocasiones se habían producido incendios en casas palestinas y ninguna ambulancia o coche de bomberos israelí acudió a socorrer, pese a encontrarse muy cerca de dicho lugar. Colonos que se dedica(ba)n a abrir agujeros en tanques de agua palestinos, otros que se dedican a tirar piedras, basura u orines a las calles vecinas de H1 (por eso hay enrejados horizontales que cubren las calles), otros que de forma "legal" (ofreciendo sumas de dinero por su compra) o ilegal (sencillamente entrando en las casas) intentan ocupar casas limítrofes entre H1 y H2... los ejemplos son innumerables.

Casa limítrofe entre H1 y H2, que ha intentado ser comprada y ocupada en varias ocasiones.

Tanque de agua en la azotea de una casa limítrofe entre H1 y H2 con un agujero.

Azotea de una casa en zona limítrofe entre H1 y H2, con un puesto de observación militar al fondo. 
Enrejado y puesto de observación militar, desde una calle de H1. 
 

¿Qué clase de gente vive en estos asentamientos ilegales? Incluso ciudadanos israelíes están de acuerdo en que nadie en su sano juicio se le ocurriría venir a vivirse a un lugar así. Muchos de ellos son judíos ultraortodoxos (radicales) que, por sus creencias religiosas, creen que tienen derecho a vivir en esta tierra y son los palestinos los que deberían ser totalmente expulsados. Éstos son los que tiran piedras o están constantemente causando problemas a los ciudadanos árabes, claro está, y ése es el problema, con el beneplácito por parte de las autoridades políticas o militares. Radicales los hay en todas partes y nadie puede hacerse "responsable" de todos sus actos; pero sí de decidir cómo responder a ellos.

Pintadas en H2.
También oí que el gobierno israelí (quien, de hecho, es el que construye los edificios de los nuevos asentamientos -el caso de Hebrón, en el que el asentamiento se encuentre dentro de la ciudad, es poco común-) ofrece estas casas a precios muy bajos, por lo que inmigrantes rusos, por ejemplo, deciden irse a vivir a estos lugar. Al decir "inmigrantes rusos" me refiero a judíos rusos que nada más llegar a Israel reciben automáticamente la nacionalidad y pasan a ser ciudadanos de este país, claro.

De todos modos, al menos en Hebrón eso no parece ser lo más común. Uno de estos judíos ultraortodoxos fue Baruch Goldstein, un médico (qué ironía) que en 1994 entró en la mezquita de Ibrahim en Hebrón y empezó a disparar indiscriminadamente a musulmanes que estaban rezando, matando a 29 e hiriendo a más de 120. Este hecho, aunque fue condenado tanto por las autoridades palestinas como por las israelíes (que ordenaron derribar un mausoleo que le construyeron gente de la rama más radical judía, que lo consideran un mártir), fue otro grano de arena más que dificultó el proceso de paz y que tuvo como respuesta más ataques violentos por parte de algunos palestinos contra ciudadanos israelíes.

Tumba de los Patriarcas, desde el lado judío.
A raíz de esta masacre, además de separar en dos partes (una musulmana y otra judía) la Tumba de los Patriarcas, se creó un organismo internacional llamado TIPH (Temporary International Presence in Hebron). Durante nuestra visita tuvimos ocasión de ver a dos de estos "observadores", cuya función se supone que es promover la seguridad, la paz y el desarrollo económico en esta zona, denunciando casos de abusos o asegurándose de que los proyectos financiados por países occidentales se lleven a cabo correctamente.

Observadores de TIPH en Hebron, fotografía de su web oficial: www.tiph.org
Sin ánimo de caer en una crítica gratuita, dado que no tengo una solución mágica ni alternativa, he de decir que en general este organismo no parecía ser muy bien acogido. Los colonos judíos evidentemente no aceptan su presencia; y en general los ciudadanos palestinos no ven que su presencia resulte en una mejora de su situación. Personalmente, y a simple vista, me cuesta creer cómo llevando uniformes llamativos vayan a tener muchas probabilidades de presenciar injusticias para luego denunciarlas (si esas denuncias llegarían siquiera luego a algún sitio es otro tema de discusión); poca gente se atreve a "portarse" y quedar mal de forma evidente ante ojos internacionales.

Para seguir, he leído que sus miembros rotan cada pocos meses, generalmente no llegando su estancia ni al año de duración. Esto, evidentemente, genera muy poca estabilidad y continuidad en el organismo.

Pude oír de boca del coordinador de nuestro workcamp, que ha trabajado con varios organismos internacionales, que estaba harto de la actitud de muchos extranjeros que llegaban con actitud prepotente, dando órdenes y creyendo saber mucho de todo. La verdad es que no me sorprendió y me parece una actitud muy típica occidental, aunque nunca había oído a nadie que la hubiera vivido y sufrido en primera persona.

Para finalizar, y por no extenderme mucho más hoy, otro ejemplo de cómo la segregación llega a extremos casi absurdos por no decir tristes, como esta calle separada en dos partes (la ancha es el lado israelí).

25 ene 2012

Israel y Palestina (I)

¿Por dónde empezar?

En diciembre pasé cerca de 20 días en esas tierras (la mayor parte del tiempo en Palestina). Unos días en Jerusalén por mi cuenta, y casi dos semanas en un workcamp (campamento mezcla de voluntariado y programa intercultural) organizado por IPYL (International Palestinian Youth League) en Belén, con alguna que otra visita a otras ciudades importantes.

El objetivo del campamento no era tanto la ayuda puntual que pudiéramos ofrecer limpiando escombros o caminos para senderistas, como empaparnos de la realidad, de la situación y de la vida en ese rincón del planeta para luego difundir la información a nuestra vuelta.

En el workcamp participaron voluntarios de todas partes del mundo (Francia, Italia, Irlanda, Canadá, Suecia, Japón, México, Bélgica) y cinco o seis locales palestinos. La proporción de buena gente y personalidades interesantes era increíblemente alta en comparación con "entornos normales"; y lo mismo puedo decir de los estudiantes israelíes con los que me alojé en Jerusalén, con los que contacté a través de la web Couchsurfing. Definitivamente, a nivel personal no podría haber tenido más suerte con las personas a las que conocí.

Esto no pretende ser un artículo de Wikipedia. Será una mezcla de lo que vi, oí y viví desde un punto de vista personal para todos aquéllos que tengan interés en saber cómo fue mi viaje y sobre todo y más importante, cuál es la situación y qué cosas están sucediendo en ese pequeño territorio de Oriente Medio.

Para empezar y para los que no sepan nada sobre el conflicto, un documental histórico básico (éste, como cualquiera que encontréis en Youtube) es imprescindible para tener al menos unas nociones mínimas:




Empecemos con el famoso muro. “Valla de separación” o “Muro de Apartheid” son distintos nombres que recibe esta estructura de más de 700 km que empezó a mandar construir el gobierno de Israel en junio de 2002 y aún está sin terminar.



El muro, que en su mayor parte consiste en una estructura a base de alambradas, y en torno a un 5% en este muro de hormigón de 7 metros de alto que podéis ver en las fotos, rodea el territorio de Cisjordania para separarlo de Israel; pero en vez de estar construido En la frontera, en más de un 80% se encuentra Sobre territorio palestino.


Israel argumenta que comenzó su construcción como respuesta a la oleada de ataques terroristas (sobre todo bombas suicidas) que estaba sufriendo durante la Segunda Intifada (2000-2005) y afirma que el número de los mismos se redujo a casi cero a partir de entonces gracias al muro.

Palestina por su parte afirma que esa disminución no fue debida al levantamiento del muro, sino a una mayor concienciación por parte de la población de que el camino a seguir era el pacifismo, dado que la violencia no podía conducir a nada.

Las consecuencias de la construcción del muro sobre la población palestina se traducen en pérdida de tierras y dificultad de movimiento: dificultad para acceder a atención médica, separación de familias, dificultad para acceder a centros de estudio o trabajo, etc. Hay algunos casos particularmente llamativos, como la ciudad de Qalqilya (podéis buscarla en Gogle maps), que se encuentran completamente rodeadas por el muro y cuyas entradas (siempre vigiladas por soldados israelíes, los únicos con copia de la llave, a los que es necesario enseñar permisos militares para poder salir o entrar) pueden tener un horario de entrada y salida tan limitado como de menos de una hora al día. Podéis imaginar lo que supone eso para casos como una mujer que se ponga de parto, un hombre que sufra un infarto, un incendio, o cualquier otra situación de emergencia que requiera de una ayuda inmediata.

Por parte de la población israelí, una opinión que pude oír es que para ellos, excluyendo de entrada a ultraortodoxos o radicales de cualquier tipo, la destrucción del muro les supondría sentir que vuelven a quedar expuestos a la posibilidad de ataques terroristas. Incluso para personas razonables que estén en contra de semejante segregación, viene a ser como elegir entre dejar de pisar los derechos del vecino, o exponerse a la posibilidad, por remota que sea, que que tú, tu familia o tus amigos, puedan sufrir algún tipo de daño.

El no respeto a los derechos humanos Nunca está justificado. Pero explico esto porque quiero que se entienda que no todos los ciudadanos israelíes son unos bárbaros insensibles que permiten, aceptan y aplauden las medidas que sus gobiernos (ahora mismo de derechas, por cierto) puedan aprobar. No quiero crear o alimentar estereotipos de ningún tipo, ni sobre palestinos ni sobre israelíes.

Y aunque esto seguiría dando mucho más de que hablar, hoy no me quiero extender.

El mes que viene, más.

(Galería de fotos: http://www.flickr.com/photos/workcamp_palestine2011/)

14 nov 2010

Fotografías (I)

 Flickr Iderina

Listen


Parando el tiempo


Más músicos

(Madrid no sería Madrid sin sus músicos...) 


Organillo madrileño


¡Ah!

26 ago 2010

Gervasio Sánchez, periodista y fotógrafo

Puede que algunos ya hayáis oído hablar de Gervasio Sánchez; o quizás este nombre no os diga nada, pero sí hayáis leído en algún PDF o presentación de Powerpoint el discurso que pronunció en 2008 cuando recibió el Premio Ortega y Gasset de Fotografía, que ya ha debido de dar más de una y más de dos vueltas al mundo.

Gervasio Sánchez es un periodista y fotógrafo que ha cubierto como reportero gráfico la mayor parte de los conflictos bélicos de América Latina y la Guerra del Golfo, además en África y Asia o la Guerra de Yugoslavia.

http://es.wikipedia.org/wiki/Gervasio_Sánchez

Copio el citado discurso en cuestión:

"Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.
"

En este link, de su blog, explica cómo vivió él ese discurso y la entrega de ese premio:
http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=843 

Algunas de sus fotografías:
Sofia Elface Fumo (mozambiqueña), con su hija Alia (fotografía premiada)
Sofia Elface Fumo en: febrero de 1997;  febrero de 2002 con su hijo Leonardo; marzo de 2007
con sus dos hijos.

Mónica Paola Ojeda (colombiana), quedó ciega y manca el 21 de febrero de 2003 tras la explosión de una mina
cuando volvía del colegio.
Adis Smajic (bosnio), dos días después de su accidente en 1996; y durante su proceso de recuperación entre 1996 y 2007, en las imágenes de la derecha.

Adis Smajic en la actualidad, con su novia.

Una madre con burka acompaña a su hijo mutilado. Kabul (Afganistán), agosto de 1996.

Mawj al Obaidi (iraquí), herida durante un bombardeo estadounidense. Bagdad (Iraq), marzo 2004.