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5 jun 2013

Vivo porque cambio porque vivo (I)


Tras muchos meses sin publicar nada, y en vista de que por falta de tiempo o inspiración voy a seguir otros tantos más sin escribir... me dispongo a empezar a subir pequeños fragmentos de un cuaderno en el que volqué parte de la Yo del 2009/2010.

Cuaderno titulado “Vivo porque cambio porque vivo” (en bucle)

(Resulta mucho más sencillo compartir cosas años después de haberlas escrito, cuando han perdido su vigencia.)

No se le puede encontrar sentido a todo, pero...

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Viven los necios ignorando
Que respiran consumiendo tiempo
Que se oxidan mientras van respirando
Pues la mayor parte de su vida
La pasan en una circunferencia,
así:
De la que sólo salen para (morir)
(Caer rígidos, sin protestar, en su nicho)

*     *     *

En Siberia también hay playas.
Y nieva sobre la arena.

*     *     *

El asfalto y la propiedad privada me roban Tierra.
[…]
No nos damos cuenta de todas las cosas a las que renunciamos por vivir en sociedad.
En esta sociedad.
Hoy me refiero a todos los lugares que me están vetados por el hecho de aceptar la propiedad privada, las carreteras, y el miedo como niebla omnipresente en nuestras vidas.

*     *     *

Apriétame la muñeca y cerraré la mano
Apriétame el corazón y cerraré mi alma

*     *     *

Y mandaría un barquito de papel a recorrer la Vía Láctea en busca de un rincón de paz para mis caóticos pensamientos.

16 feb 2012

Alguien

(1969 - En cualquier ciudad)

"En una esquina, ante el semáforo rojo, alguien traga fuego, alguien lava parabrisas, alguien vende toallitas de papel, chicles, banderitas y muñecas que hacen pipí. Alguien escucha el horóscopo por radio, agradecido de que los astros se ocupen de él. Caminando entre los altos edificios, alguien quisiera comprar silencio o aire, pero no le alcanzan las monedas. En un cochino suburbio, entre los enjambres de moscas de arriba y los ejércitos de ratas de abajo, alguien alquila una mujer por tres minutos: en un cuartucho de burdel es violador el violado, mejor que si lo hiciera con una burra en el río. Alguien habla solo ante el teléfono, después de colgar el tubo. Alguien habla solo ante el televisor. Alguien habla solo ante la máquina tragamonedas. Alguien riega una maceta de flores de plástico. Alguien sube a un ómnibus vacío, en la madrugada, y el ómnibus sigue estando vacío."

Memoria del fuego: El siglo del viento, Volumen 3
Eduardo Galeano

6 oct 2011

Derecho al delirio




"Patas arriba. La historia del mundo al revés (1998)
Eduardo Galeano

Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:

El aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

En las calles, los automóviles serán aplastados por los perros.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.

El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia.

La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.

Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.

En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo.

Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo; ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

La solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo.

La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero.

Nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene.

El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra.

La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio; porque la comida y la comunicación son derechos humanos.

Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.

La policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

Una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú.

En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo.

La Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte».

Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma.

Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar.

Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo.

La perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo... en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero."

21 abr 2011

Los nadies

Un texto de Eduardo Galeano:

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

4 dic 2010

Galápagos de California, Emma de Coro

La ciudad imaginada es una ciudad insomne,
una farmacia de guardia,
algo así como lo que se supone debe de ser Las Vegas
si nunca has estado en Las Vegas,
una ciudad deshabitada
por los suicidios de todo aquello que pudo ser,
aquéllo que duró apenas
el boceto en la servilleta que arruga el camarero...
aire...
aire en los ojos del perro, en la piel del oso,
aire en el bote con grillos,
aire tus hijos, Emmanuelle...
La ciudad imaginada tiene una cartografía aérea,
la ruta para aves migratorias
que permanecen suspendidas a trescientos pies del suelo.
La ciudad imaginada no es ciudad,
es apenas un proyecto de ciudad con mar,
ciudad de mar,
apenas algo,
el proyecto de todos los suicidios que la deshabitan
con el firme propósito de no morir en otra parte
y de ser, para siempre, lo que pudo ser.

Galápagos de California, Emma de Coro 

13 sept 2010

¿Dime qué lees y te diré quién eres?

Mucha gente, cuando lee un libro, afirma que le gusta o disgusta en función del grado de acuerdo o desacuerdo que ha experimentado con la opinión del autor.

Me parece simple, en el mal sentido de la palabra.

A mí, y no me las quiero dar de compleja, me gusta un libro cuando me ofrece un nuevo punto de vista, desconocido para mí. Que, termine estando de acuerdo con él o no, al menos me haga pensar. Descubrir.
Por eso no me agrada especialmente leer libros en los que voy a encontrar un punto de vista que ya comparto.

Hay dos formas de conocer el mundo –no incompatibles entre sí-: viajando y visitando lugares, o conociendo personas.
Cuando lees un libro, una persona te está hablando. Estás conociendo una pequeña parte de ella.

A todos nos gusta encontrarnos con alguien que comparte nuestros principios, ¿pero y lo enriquecedor que es cruzarte con alguien con pensamientos muy distintos a los tuyos, y con quien tienes la posibilidad real (no material, ni espacio-temporal, sino la de crear un puente, una vía) de comunicación?

Veo tan, tan aburrido y pobre pasar todo el tiempo con personas que piensan lo mismo que uno…
Y, sin embargo, no sé si atreverme a afirmar que es la forma de agrupación más frecuente de los seres humanos.

Quizá sea que (¿ahora?) no necesito estar constantemente reafirmando mis ideas. Sin por ello haber renunciado -¡todo lo contrario!- a la posibilidad de ponerlas en tela de juicio en cualquier momento.

O eso quiero creer.

28 jun 2010

Nos desencajamos

(Y aunque me había propuesto no volver a publicar hasta leer algún comentario...)

Aquí dejo un poema que encontré en el nº14 del periódico literario Paréntesis.

Poema de Claro interior (2000-2007), de Ángel Guinda.

Cajas

Lo diría una indígena y tendría razón.
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les dejan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Y cuando mueren
les introducen también en una caja.
Los Bancos y las Cajas tienen caja,
los establecimientos tienen y hacen caja.”
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.

(Negrita y cursiva no presentes en el original.)

12 jun 2010

Sonata, Joan Margarit

Por los días de lluvia, como hoy.

La escucho y cae la lluvia,
y pienso en aquel perro solitario
que iba detrás del ataúd de Mozart.
Le sigo en los compases de este piano
y en los caminos que dibuja el agua
al irse deslizando en los cristales.
Voy, misteriosamente feliz, siguiendo a un perro
hecho a la vez de música y de lluvia.

Sonata, del libro "Misteriosamente feliz", Joan Margarit

4 jun 2010

De desayunos galos

Aprovechando que hoy he tenido el examen escrito de la lengua que he estado estudiando este año, el francés... voy a publicar hoy aquí un poema que, sin tener yo un nivel ni remotamente avanzado de este idioma(estudio Básico 2) me llegó y emocionó bastante. Por alguna extraña razón.

Ojalá a los lectores del post les pase lo mismo; de todos modos, y aún a riesgo de perder parte de su magia, lo traduciré -a mi manera, ya que no me gustan las traducciones que he encontrado por Internet- para los que no conozcan mucho el idioma galo.

Déjeuner du matin

Il a mis le café
Dans la tasse
Il a mis le lait
Dans la tasse de café
Il a mis le sucre
Dans le café au lait
Avec la petite cuiller
Il a tourné
Il a bu le café au lait
Et il a reposé la tasse
Sans me parler

Il a allumé
Une cigarette
Il a fait des ronds
Avec la fumée
Il a mis les cendres
Dans le cendrier
Sans me parler
Sans me regarder

Il s'est levé
Il a mis
Son chapeau sur sa tête
Il a mis son manteau de pluie
Parce qu'il pleuvait
Et il est parti
Sous la pluie
Sans une parole
Sans me regarder

Et moi j'ai pris
Ma tête dans ma main
Et j'ai pleuré


Jacques Prévert


Desayuno

Echó el café
en la taza
Echó la leche
en la taza de café
Echó el azúcar
en la taza de café con leche

Con la pequeña cucharilla
Lo removió
Bebió el café con leche
Y dejó reposar la taza
Sin hablarme, no

Se encendió con el mechero
un cigarro
Hizo volutas con el  humo
Echó las cenizas
en el cenicero
Sin hablarme, no
Sin mirarme, no

Se levantó
Se puso el sombrero 
Se puso el abrigo
porque llovía
Y partió
Bajo la lluvia
Sin dirigirme una palabra
Sin siquiera mirarme

Y yo
tomé mi cabeza entre mis manos
Y sí, lloré

Jacques Prévert